Viernes 20 septiembre 2019

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Bombillos que cambian el color de la luz se vuelven tendencia

Autor: Suly Sánchez | Publicación: Jueves 19 octubre, 2017


Nueva tecnología permite atenuar la intensidad para buscar ambientes más íntimos o iluminados


¿Sabía que la iluminación de un lugar puede influir directamente en cómo nos sentimos? Las luces frías o cálidas pueden incluso afectar el comportamiento de una persona. Al momento de decorar, estos criterios pueden marcar la diferencia en cómo nos hace sentir un lugar específico.

El factor de temperatura de la luz se mide en kelvin (K), de esta manera los números bajos son más cálidos y los altos más fríos.

Tomando en cuenta los patrones de iluminación, es posible llegar a producir diferentes estados de ánimo. Por ejemplo, una habitación con mayores niveles de iluminación produce una atmósfera alegre y estimulante, mientras que los niveles bajos crean ambientes de relajación y descanso.

Al saber esto, la tarea de escoger la iluminación adecuada para cada espacio se convierte en una prioridad. Cada uno de los espacios en el hogar es diferente y requieren una luz especial según la actividad que se realice.

La línea Live Smart  by Tecnolite llena de luz todas la áreas del hogar y permite con un solo bombillo cambiar el color de la luz, iniciando desde la cálida, pasando por la fría y terminado con la luz de día.

Esta nueva tecnología permite, además, atenuar la intensidad para buscar ambientes más íntimos o bien aumentar la luz para las actividades que requieren mayor concentración.

Cambia el color de la luz de manera continua

Luz cálida : Crea un ambiente perfecto para terminar el día, le hace sentir descansado, relajado y cómodo.

Luz fría: Es la luz protagonista para los momentos dinámicos del día, es la luz que le ayuda a realizar las tareas diarias.

Luz de día: Esta luz es la ideal para crear ambientes donde debe concentrarse para realizar una tarea, permite mayor precisión en las labores


Recomendaciones

Para espacios de relajación

Antropológicamente el ser humano durante muchos siglos estuvo expuesto principalmente a luz cálida (sol, fuego) lo cual condicionó nuestro cerebro a sensaciones más “cómodas” bajo tonos que van desde los 2.500 K hasta los 3.500 K. Los bajos niveles de luz producen un estado de ánimo calmado, reduciendo la actividad cerebral, que se traduce en descanso. Espacios como la sala de estar o las habitaciones funcionan mejor con una luz cálida y atenuable.

Para espacios dinámicos

La iluminación en tonos fríos se masificó desde la Segunda Guerra Mundial con el uso de fuentes luminosas de tubos fluorescentes. La luz intensa y fría provoca una sensación de energía y vitalidad, de manera que es recomendable utilizar tonalidades blancas frías o luz de día para lugares donde sea necesario crear un ambiente estimulante, como oficinas, o en ambientes donde la atención al detalle sea importante, como en la cocina. Cabe mencionar que ningún espacio debe contar únicamente con luces blancas, ya que usar este tipo de iluminación en exceso produce fatiga. Se consideran luces frías aquellas que van desde los 400 K hasta temperaturas de 6.500 K.

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